viernes, 25 de diciembre de 2015

"Hay que acabar con los Bancos" del libro "EL INFIERNO ESPAÑOL.JAQUE MATE AL RÉGIMEN", . Autores: Angel y Jana Gimeno . Terminado el 25 Diciembre 2015.


Movimiento 7 E
Fragmento del capítulo 25,  "Hay que acabar con los Bancos"    del libro "EL INFIERNO ESPAÑOL.JAQUE MATE AL RÉGIMEN", . Autores: Angel y Jana Gimeno . Terminado el 25 Diciembre 2015.
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Que caciques como nuestros más renombrados banqueros, capaces de presentarse en pantalones cortos ante el propio Rey, que destacan por incompetencia y negligencia culpable gestionando bancos, más que por su habilidad e inteligencia, se permitan ir por el mundo perdonándonos la vida a los demás y dando consejos a Gobiernos y a inversores internacionales, cuando sobreviven haciendo trampas, quiere decir que el capitalismo financiero gángster, el de la fase última del capitalismo, el capitalismo quebrado, ya está entre nosotros
 .                             Lo más preocupante de todo es que gente teóricamente inteligente como ministros del gobierno de España, Francia, Italia, y los de la mayoría de países de Europa, economistas ilustres o sin lustre de España y Europa, tertulianos de radio y televisión, comisarios de la Unión Europea y líderes como Merkel, Hollande, Camerón, demuestran que conforman una pandilla peligrosa de fulleros, ignorantes e incompetentes de nivel insuperable, que de la noche a la mañana puede llegar un cataclismo financiero y ni siquiera se han molestado en avisarnos.
                     No pueden pretender que les tengamos respeto y menos perdonarles que continúen en la política sin  dimitir de sus puestos. La crisis del crédito nos lleva a pensar que el capitalismo no es capaz de operar en un mundo donde la gente cree que durará siempre. Sin embargo, ni los más progres se preocupan cuando les dices que el capitalismo se está acabando a una velocidad sorprendente. El tiempo y dinero perdido en Europa tratando de convencer a los europeos de que se hará todo lo necesario para que el euro no desaparezca es bochornoso.
                       Cuatro años después de haber denunciado en internet, radios y televisiones que el euro nació muerto y será enterrado antes de lo que parece, en España hay ilustres economistas y tertulianos que formando un coro con Ana Botín, PP, PSOE, Podemos, IU, UPyD, Ciutadans, resto de partidos y directores de medios de comunicación repiten como papagayos, que el euro no puede desaparecer porque lo dicen expertos internacionales, que además garantizan todo tipo de catástrofes si tal cosa ocurriera. Más todavía que con el euro, hay una verdadera obsesión contra movimientos sociales o movimientos políticos con clara tendencia al crecimiento explosivo en situaciones de crisis profundas como la actual.
                            Proponer alternativas al capitalismo neoliberal financiero y al euro, que puedan cuajar  posiciones ganadoras en los debates ante la opinión pública es nuestra obligación tras el fracaso de los partidos de la casta con Podemos incluído. Más costra que casta seguramente. Todo este tiempo hemos visto con Alejandra que el sistema no ataca directamente las alternativas que proponemos. Intenta una y otra vez crear un clima generalizado de borreguismo, de  conformismo de miedo al bangsterismo, o simple pánico a lo que podría pasar si nuestras ideas se impusieran.  

Hay en la sociedad una contradicción muy seria al intentar mantener la creencia absoluta de que el capitalismo es capaz de gestionarlo todo, y por otro lado, la necesidad del propio capitalismo de autocontrolarse para evitar que la especulación o el crédito se disparen de forma explosiva.Alejandra, mi compañera y coautora, optimista cuando abandonaba su puesto de dirección en un Banco, me repetía una y otra vez :" Para poder ser libres en este mundo en el que lo financiero lo ha invadido todo, no queda otra que exigirnos a nosotros mismos la conversión en actores principales del tiempo presente, con el objetivo de marcar diferencias con el curso de los acontecimientos que nos ha tocado vivir. Si no me encuentro bien trabajando en un Banco, porque no me gusta lo que estoy obligada a hacer, me marcho."                                            

No se puede aceptar que el autoritarismo o incluso la militarización, condicione el futuro del crédito y el dinero. Debemos rechazar que unos paguen la deuda y otros no, que a unos les ejecuten hipotecas y a otros les capitalicen o les compren activos tóxicos o ficticios. No se puede forzar o modificar las leyes en beneficio de banqueros o empresarios quebrados, mientras a otros, los más débiles, les echas encima todo el peso de la ley. El mundo de la Banca y los mercados financieros con el apoyo de los gobiernos han provocado transformaciones inconcebibles e irreversibles del mundo, que se han desarrollado sin control de ninguna clase hasta el punto de que hoy van a su aire. Necesitaremos capacidad de análisis, amplitud de miras y una grandeza personal excepcional para ser capaces de iniciar la resolución de los problemas que el capitalismo financiero ha colocado ante nosotros al no saber resolverlos.                    

Ha habido movimientos populares entre 1945 y 1978 que exigían derechos de ciudadanía y alza de salarios cuando había subida de beneficios. Se les dieron.También los ha habido entre 1978 y 2008, demandando acceso al capitalismo. La historia continúa avanzando, y antes o después deberemos encontrar ideas que den solución a una situación en la que jamás ha habido tanto dinero, tanto crédito y tantos acreedores y deudores, a nivel de Estados, Bancos, empresas no financieras y particulares que no se entienden y que son conscientes que las sociedades democráticas pueden decidir lo que quieran, incluso no pagar sus deudas o forzarles a hacer quitas importantes.
                                                                                      Sería justo limpiar las deudas de todo el mundo como en el año del Jubileo de Israel, en la antigüedad, en el que cada cincuenta años se perdonaba o limpiaba la Deuda de todos los deudores volviendo a empezar desde bases éticas e iguales para todos. Cada cincuenta años deberíamos hacer algo similar y celebrar el Jubileo de todas las deudas. A día de hoy, el dinero de referencia es el dólar, que solo vale cuatro centavos de dólar, es decir nada o casi nada, como el euro, el yen, el franco suizo, la corona sueca o cualquier otra moneda de las que se mueven en la globalización financiera.                                        

Contra lo que afirman los neoliberales, pagar las deudas no tiene nada que ver con la moralidad. Tan moral es pagar como no pagar. Y la democracia tiene la capacidad de decidir cómo se organizan el mundo, la Deuda y los seres humanos. Si los EEUU no pagan sus deudas, tampoco debemos pagarlas los demás. Si el Santander, BBVA, o La Caixa están quebrados y se les ayuda a seguir tirando vulnerando las propias leyes, un tratamiento igual debe darse a empresas y particulares. Podríamos decir o todos o ninguno, ya que en la situación actual se ha montado tal montaña de deuda a nivel internacional  que lo mejor es dejarla a un lado y empezar de nuevo con una organización consistente. Cuando Richard Nixon el día 15 de agosto de 1971 anuncia, solo un mes y tres días antes de que naciera mi hija Patricia, en mitad del Programa Máster en Economía y Alta Dirección en la Avenida Pearson de Barcelona, que los dólares en el extranjero no podrían ser cambiados por oro, el sistema patrón oro ratificado en Bretton Woods desaparecía a todos los efectos y el mundo entraba en una nueva fase de la historia financiera que nadie era capaz de comprender en su totalidad. El resultado de esta decisión fue que el valor del dólar cayera hasta un suelo de 600 dólares la onza en 1980, que la inflación se convirtiera en el problema de la época, y que se produjeran transferencias de riqueza de los países pobres a los ricos como EEUU y Gran Bretaña, ya que eran los únicos que tenían reservas de oro en su poder.                                                       Tras la decisión de Nixon, hubo que convencer a la gente del mundo civilizado que el libre mercado funcionaba y se autorregulaba por sí solo, de forma tal, que las subidas y bajadas de precios guardaban una estrecha relación con las leyes naturales. Se intentó convencer a economistas y mundo en general que los mercados subirían o bajarían en función de las decisiones tomadas con relación a los tipos de interés por el que ocupara el sillón de Presidente de la Reserva Federal, fuera quien fuera.                                                                             La crisis de 2008 iniciada mucho antes demostró que el tinglado montado en torno al dinero no solo no funcionaba con lógica alguna, sino que para hacer más difícil la situación, cuando en determinados países había problemas, sus efectos alcanzaban a todo el sistema financiero internacional montado en torno al dólar. Un sistema absurdo solo se puede sostener con la fuerza de las armas. Sin poder militar, un sistema monetario como el actual no puede funcionar. Las diversas variantes de dinero moderno se basan en la deuda tomada por los gobiernos para financiar ejércitos o guerras concretas. La creación de los Bancos centrales a lo largo del tiempo, pero especialmente en el ultimo siglo, institucionaliza la simbiosis entre los intereses financieros, Gobiernos y Poder militar, cuando Nixon coloca al dólar en un cambio flotante para poder pagar los costes de la Guerra de Vietnam. La tensión sobre las reservas de oro de la Reserva Federal era tan fuerte, que Nixon, un hombre de ideas primitivas pero simples, la relajó obligando a todos los paises y Bancos centrales del mundo a que admitieran un papel de coste cuatro centavos, el dólar, como divisa de referencia en el mercado internacional, cuando el dinero real hasta entonces había sido el oro. El mundo empezaba a trabajar con una variante del “ dinero crédito” .¿Quién respaldaba o garantizaba el valor de ese dólar, dinero fiduciario, meros trozos de papel sin valor intrínseco? El Ejército de los EEUU. Sin embargo, contra lo que se cree, el gobierno USA no puede imprimir dinero. El dinero es impreso por Bancos privados independientes que siguen las recomendaciones o ideas al respecto de la Reserva Federal, que no forma parte del Gobierno americano. La Reserva Federal es un ente mezcla público-privado, un consorcio de Bancos privados, cuyo presidente es nombrado por el Presidente de los EEUU y que funciona sin supervisión pública. Los billetes de dólar son billetes de la Reserva Federal que se emiten como una especie de letras de cambio. La Reserva Federal presta dinero al gobierno americano comprando bonos del Tesoro y monetiza la deuda de EEUU, prestando el dinero que debe el gobierno, a otros bancos que tienen prohibido imprimir dinero, pero a cambio, se les permite crear dinero virtual concediendo préstamos a un ratio de reserva fraccional fijado por la Reserva federal, que en ocasiones delicadas puede ser suprimido. Es lógico que incluso muchos economistas no entiendan nada, porque el poder de imprimir dinero solo lo posee la Reserva Federal, pero ni ella ni nadie garantiza que esos billetes estén respaldados con oro, otros metales o bienes concretos. Sin duda hemos simplificado al máximo, como viene ocurriendo los últimos cien años. Hay tanta inconsistencia en los planteamientos monetarios, que solo el desconocimiento permite que la gente no se rebele, tanto en EEUU como en el exterior. Solo dándose cuenta que la potencia militar de EEUU, especialmente el poder de su Fuerza Naval y Aérea que les permite llegar a cualquier parte del mundo en conflicto, se puede intentar comprender por qué hasta hoy no ha habido una rebelión generalizada en el mundo al pasar el dólar a cambio flotante . La deuda de EEUU guarda una relación casi perfecta con la deuda generada en los periodos de guerra en que los americanos se han visto implicados en el mundo, y con el aumento a lo largo del tiempo, de la parte del Presupuesto Federal dedicado al Presupuesto militar cada año. Lo más importante de ese trascendental cambio es que indica que los mismos dólares creados por los Bancos reemplazan al oro como reserva mundial definitiva de moneda, una situación equivalente al pago de un tributo similar al que cobraban los pueblos derrotados a los países que los habían conquistado, ya que la deuda americana siempre ha ido creciendo a lo largo del tiempo y lo peor para los tenedores de la misma es que, combinada con la inflación, lo lógico es que baje de precio. Si como hemos dicho, la deuda siempre va en aumento, podemos sospechar que los norteamericanos ejercen el poder en su imperio mundial aumentando una deuda que ni pueden ni pagarán nunca. Esto es algo que todos tienen muy claro, aunque nunca aparezca como comentario en los medios de comunicación internacionales. Cuando aparecen gobernantes con ideas particulares, como pensar que el petróleo se pueda pagar en euros en vez de dólares, la reacción del Sistema político militar es inmediata, y el discrepante corre serio peligro de seguir gobernando. La derrota de Vietnam supone el inicio del declive norteamericano  y viene acompañada del aumento de peso político y económico de China en el mundo, que parece querer convertir a EEUU en el principal cliente de China, a cambio de continuar comprando bonos estadounidenses. Si profundizamos algo más, podemos llegar a una conclusión curiosa que en el fondo es donde queremos llegar: “el dinero es un trozo de papel de mejor o peor calidad”. El dinero no posee esencia aunque presuponemos su existencia. El dinero realmente no es nada de nada. Lo que de verdad es el dinero, es un sujeto para la discusión política. Siempre ha sido motivo de desconfianza que ha generado infinitas batallas políticas entre partidarios del patrón oro, de la banca libre, bancos centrales, bimetalistas y argentistas.                                            

Lo que sorprende es que desde 1971 hasta 2008 no hemos avanzado mucho. Ha sido un periodo de luchas políticas constantes entre acreedores y deudores, ricos y pobres de muchas partes del mundo. La crisis de 2008 es a todas luces una estafa generalizada en la que los que la perpetran están convencidos que podrán obligar a las víctimas, los deudores, a rescatarlos. Otros piensan que puede considerarse el momento ideal para que se defina de una vez el dinero y el crédito.............