jueves, 25 de febrero de 2016

JAQUE AL MANÍACO DEPRESIVO florentinato QUE chochea.


JAQUE AL MANÍACO DEPRESIVO  florentinato QUE chochea.
Se apagaba el otoño de 2011 y el Real Madrid volvía a sacudir al Atleti en un enésimo derbi sin pelea. Desde el retorno de los rojiblancos a la máxima categoría la distancia se había convertido en sideral, para regocijo de su presidente. Sí, para Florentino Pérez el Atleti es el gran rival, así lo vivió en la infancia, así lo recuerda de su juventud y así lo manifiesta en la vejez. Entonces, el eterno rival no era el FC Barcelona, que se aupó al poder en la década de los 90 con la llegada de Cruyff al banquillo. Hasta entonces, la supremacía era merengue y nadie la cuestionaba. Se le podía escapar algún campeonato, pero era un dominio que perduraba cuarenta años. Esa época del ‘Dream Team’ se ha acentuado ahora con la tiranía de Messi y los suyos. Ya lo dijo Benítez en su tercer tiempo de despecho: “desde que Florentino es presidente, el Barça ha ganado el doble”. Pero con el Atleti la cosa era bien distinta. De aquella pancarta de noviembre de 2011 que ridiculizaba al club rojiblanco -“se busca rival digno para derbi decente”-, las cosas han girado a peor para el Madrid. El mayor botín -la décima- sí cayó de su lado, pero la ciudad se siente cada día más dividida. El gran culpable del recorte deportivo: Simeone.
No llega el derbi en un buen momento ni para unos ni para otros. El empate con sabor a derrota de La Rosaleda ha rebajado la euforia que se vivía con Zidane. El técnico galo hasta ese momento no había recibido ni un solo rasguño en su mentón: victorias contundentes en el Bernabéu salpicadas con otra cara menor en las salidas ligueras, pero firme en el estreno del técnico en la Champions. Sin embargo, el incipiente entrenador tomó en Málaga algunas decisiones controvertidas. La más cuestionada resultó la presencia de Isco como falso ‘9’, que apoyado en el rendimiento del centrocampista restó crédito a la innovación táctica  Además, fortalecer el medio campo con Kovacic -al estilo Benítez- o premiar a Jesé como titular por su gol en Roma pillaron desprevenido al sector más optimista del Bernabéu. Pero no todo el madridismo se ha dejado llevar por el ‘efecto Zidane’. Algunos aguardan con impaciencia los retos más envenenados basados en la fría estadística. Ésta explica que el francés ha copiado los resultados de los ocho primeros partidos de Benítez: seis victorias y dos empates. Y en éstas que llega el derbi.

Simeone, durante un entrenamiento del Atlético. (Efe)
El Bernabéu empieza a mirar a Zizou como entrenador
El primer grano para Zidane se llama James Rodríguez. La idea del técnico era darle descanso en Málaga tras la batalla de Roma -corte en la oreja y lesión en el hombro-, algo que no acabó de convencer al colombiano. Para evitar el ‘caso James’, el entrenador lo alineará en el once titular ante el Atleti. El centrocampista está con la mosca porque es consciente de que con todos recuperados tampoco tiene sitio entre los principales. Hasta la fecha, Zizou se ha mostrado más a favor de Isco y eso recorre la cabeza del cafetero, que con el fin de la anterior etapa comprendía que todos los malos tenían remedio. Esta vez, se siente nuevamente señalado aunque se cuida de evitar ser el primer obstáculo en la carrera de Zidane como técnico. Un entrenador al que el Bernabéu deja de observarlo como leyenda y comienza a analizarlo en su actual ocupación. Sin duda, el derbi es la mejor vara de medir para el presente más inmediato de la institución: jugadores, técnico y presidente serán examinados y cada uno será responsabilizado con la cuota de culpa que le corresponda. Pero con este enjambre, el debutante suma demasiadas tribulaciones.
El Atleti vuelve a encadenar dos partidos sin ganar y sin marcar. La última vez se prolongó con dos derrotas, incluida la eliminación de la Copa del Rey. La racha se cortó ganando a Eibar y a Getafe. A orillas del Manzanares se habla de sequía goleadora, pero se olvida que para anotar se debe gestar juego. Con la frustrante marcha de Jackson, el ‘9’ por el que se decantó Simeone hasta que se desenamoró y forzó su salida, el Atleti echa de menos el gol que Griezmann le aportó en la primera vuelta del campeonato. La confianza en Torres duró un día sin marcar mientras que los partidos de Vietto se extienden a sesenta minutos. Correa no pasa de ser meritorio con algo más de protagonismo reciente por la lesión de Carrasco, a quien ahora todos aguardan con ardiente deseo de retorno. Entretanto, el verdadero mesías del Cholo se paseó por el madrileño barrio de La Latina. Cavani pasó un par de días libres en una parte de la ciudad que lo acogería con los brazos abiertos. Aparcando sueños irrealizables -el PSG y el Atleti viven en galaxias económicas distintas, tal y como se demostró cuando los rojiblancos cortejaron a Motta-, lo que Simeone no encuentra en la plantilla es talento. En los créditos, la responsabilidad se le supone a Oliver, pero el chico no engancha dos actuaciones consecutivas como principal. De ahí que haya pasado a desenamorar al entrenador. Y van dos, el primero con destino a China.

Renuncia al contragolpe por su pobre estado físico
Arda Turan decidió marcharse al FC Barcelona y el Atleti hacer caja. El turco era el ‘10’ que descorchaba con talento la barrera defensiva adversaria. Con él, el pie de Koke completaba la función a balón parado. Sin embargo, ahora se observa a un equipo que renuncia al contragolpe por su pobre estado físico -en proceso regenerativo para crecer en el tramo final del curso- mientras crece el protagonismo para el fútbol directo. Aquello que con la presencia de Raúl García se convertía en un recurso es hoy parte del primer plan. Simeone se resiste a dar credibilidad a esta variante, pero cada vez contamos más los balones profundos al área para bajarlos del cielo y aprovechar la segunda jugada. Esa es la consigna de la parte física del cuerpo técnico hasta que llegue la mejora. Con todo, la congoja del argentino pasa por encontrar soluciones al juego. El Atleti sabe a qué juega, pero cuando le construyen un muro no es capaz de derribarlo. Para alivio del Cholo, los futbolistas del Real Madrid no son obreros de pico y pala.